Es una de las consultas más frecuentes en mi gabinete, y a la vez, una de las que más angustia genera: «Mi pareja y yo ya no tenemos relaciones sexuales». A menudo, esta frase llega cargada de culpa, miedo al abandono o la sensación de que el amor se ha terminado.
Sin embargo, lo primero que debes saber como psicólogo es que la ausencia de sexo no siempre equivale a la ausencia de amor. El deseo no es un grifo que se abre y se cierra, sino un ecosistema delicado que requiere cuidados. En este artículo, exploraremos por qué sucede esto y, lo más importante, cómo podéis volver a conectar.

¿Por qué dejamos de tener sexo? Las causas más frecuentes
Entender el «porqué» es el primer paso para sanar. No busques culpables, busca factores. El deseo sexual no es una constante matemática, sino una variable que fluctúa según el contexto vital de cada miembro de la pareja. Estas son las razones más profundas y habituales:
1. El estrés y el «secuestro» del deseo
Vivimos en la era de la productividad y la hiperconexión. El cortisol, conocido como la hormona del estrés, es el enemigo natural de la testosterona y el deseo. Cuando el cuerpo interpreta que estamos en «modo supervivencia» (por exceso de trabajo, facturas o autoexigencia), desactiva las funciones que no son vitales.
Dato psicológico: El cerebro no busca placer cuando percibe peligro. Si llegas a casa tras una jornada agotadora, tu sistema nervioso busca regulación y descanso, no excitación. El sexo requiere energía sobrante, y hoy en día, la mayoría de las personas operan con la «batería en rojo».
2. La pérdida de la intimidad emocional
El sexo no empieza en la cama, empieza en el desayuno. Si hay conflictos no resueltos, falta de comunicación o si sentís que sois simplemente «compañeros de piso» que gestionan una logística (hijos, hipoteca, compras), el deseo se eroisona.
El resentimiento silencioso es un anticonceptivo infalible. Cuando una de las partes siente que carga con más peso en las tareas del hogar o que no es escuchada, el cuerpo se cierra como mecanismo de defensa. La falta de relaciones sexuales suele ser la punta del iceberg de una desconexión emocional previa.
3. La habituación y la rutina
El cerebro humano está diseñado para responder a la novedad. En relaciones de larga duración, la predictibilidad puede matar la excitación. Si siempre es «lo mismo, a la misma hora y de la misma forma», el sistema de recompensa del cerebro deja de segregar la dopamina necesaria para iniciar el encuentro.
Muchos confunden la comodidad con la falta de amor. Estar cómodos es positivo, pero la pasión requiere una pizca de «misterio» y distancia. Si estamos pegados el uno al otro las 24 horas del día en roles de cuidadores o gestores, perdemos la visión del otro como un objeto de deseo erótico.
4. Cambios hormonales y físicos
No podemos ignorar la biología, pero tampoco la percepción propia.
La autoimagen: Si uno de los dos no se siente cómodo en su propia piel (por aumento de peso, envejecimiento o falta de autocuidado), tenderá a evitar la exposición que supone el sexo. El miedo a ser juzgado por la pareja —aunque sea un miedo infundado— bloquea la entrega.
Factores biológicos: La menopausia, el postparto, la caída de la testosterona o problemas circulatorios afectan directamente la respuesta física.
5. El efecto «Padres vs. Amantes»
La llegada de los hijos es uno de los mayores desafíos para la vida sexual. El rol de «padre» o «madre» es, por definición, sacrificado y protector, lo cual choca frontalmente con el rol de «amante», que es egoísta y juguetón. Muchas parejas se pierden en la crianza y olvidan que, antes de ser padres, fueron individuos que se deseaban. La fatiga crónica del cuidado infantil hace que la cama se vea solo como un lugar para dormir.
6. La discrepancia en el nivel de deseo (Deseo espontáneo vs. Deseo responsivo)
Este es un descubrimiento clave en la psicología moderna. No todos deseamos igual:
- Deseo espontáneo: Sientes ganas «de la nada» y buscas a tu pareja.
- Deseo responsivo: No sientes ganas inicialmente, pero si empiezas un acercamiento físico, tu cuerpo responde y el deseo aparece.
Cuando un miembro de la pareja tiene deseo espontáneo y el otro responsivo, el primero suele sentirse rechazado y el segundo presionado. Sin entender esta diferencia, la pareja entra en un círculo vicioso de persecución y huida que termina por anular la actividad sexual.
7. Problemas de salud mental: Ansiedad y Depresión
La salud mental es la base del placer. La depresión suele cursar con anhedonia (incapacidad para sentir placer), lo que hace que el sexo carezca de sentido. Por otro lado, la ansiedad genera un estado de alerta que impide la relajación necesaria para el orgasmo. Además, algunos fármacos necesarios para tratar estas condiciones pueden tener como efecto secundario la disminución de la libido, creando un reto adicional que debe gestionarse con ayuda profesional.

Cómo podemos solucionarlo: De la reflexión a la acción
Si te sientes identificado con la frase «mi pareja y yo ya no tenemos relaciones sexuales», no te desesperes ni te resignes. La sexualidad no es un objeto que se rompe, sino una capacidad que puede quedar «en pausa». Reinstaurarla requiere paciencia, voluntad y, sobre todo, una estrategia clara que vaya más allá de «esperar a que nos apetezca».
Recomponer el diálogo
Hablar de sexo suele ser tabú, incluso con la persona con la que compartimos la vida. Sin embargo, el silencio es el muro más grueso en una habitación. Es vital expresar cómo te sientes sin que parezca un reproche o una auditoría de rendimiento.
Busca el momento adecuado: No intentes solucionar la falta de sexo en la cama, a oscuras y con la tensión a flor de piel. Habladlo en un entorno neutral (un paseo, un café), donde la presión sexual no esté presente. La vulnerabilidad honesta es, a menudo, el afrodisíaco más potente.
Evita el lenguaje de acusación: Sustituye el «Tú ya no me buscas» o «Siempre estás cansado/a» por mensajes desde el «yo». Por ejemplo: «Echo de menos sentirme cerca de ti y me asusta que nos estemos distanciando».
Priorizar el contacto no sexual
Irónicamente, para volver a tener sexo, hay que quitarle presión al sexo. Cuando una pareja lleva tiempo sin intimidad, cualquier caricia se interpreta como una «invitación» al coito, y si una de las partes no se siente preparada, acaba rechazando incluso un abrazo por miedo a «dar falsas esperanzas».
Debéis crear una «Zona Segura» donde el contacto físico sea un fin en sí mismo:
Contacto incidental: Rozarse al pasar, darse la mano al caminar o un masaje de hombros mientras veis la tele. Esto le dice a vuestro sistema nervioso que el otro es una fuente de confort, no de exigencia.
Besos de 6 segundos: El Dr. John Gottman recomienda besos que duren al menos 6 segundos para segregar oxitocina.
Abrazos prolongados: Mantenerse abrazados hasta que ambos sientan que sus respiraciones se acompasan.
Agendar el encuentro (Sí, de verdad)
Esta es una herramienta clásica en la terapia sexual. Consiste en dedicar momentos a acariciar el cuerpo de la pareja (por turnos) prohibiendo explícitamente el contacto con los genitales y el orgasmo.
Fase 1: Explorar la piel, el pelo, las manos… solo para sentir texturas y temperaturas.
El objetivo: Redescubrir el cuerpo del otro sin la ansiedad de «tener que llegar a algún lado». Ayuda a que el cerebro se relaje y empiece a procesar el tacto de nuevo como algo placentero y no como una tarea pendiente.
Explorar el erotismo fuera de la genitalidad
El erotismo reside principalmente en el cerebro, que es nuestro órgano sexual más grande. A veces, la rutina ha hecho que el sexo se vuelva previsible y aburrido.
Cultiva el deseo individual: Lee literatura erótica, cuida tu propia relación con tu cuerpo, siéntete deseable para ti mismo/a primero.
Comparte fantasías «en voz baja»: No hace falta llevarlas a cabo, simplemente verbalizar deseos o recuerdos de momentos compartidos potentes puede reactivar circuitos neuronales que estaban dormidos.
Juego y novedad: Introducir pequeños cambios (una luz diferente, música, un lugar de la casa distinto) ayuda a romper la habituación y despierta la curiosidad del cerebro.
Atender la logística de la vida diaria
A veces, la mejor técnica sexual es poner una lavadora o recoger la cocina. Si uno de los miembros de la pareja siente que el otro no colabora en la carga mental del hogar, es muy difícil que sienta deseo. La corresponsabilidad es una forma de respeto, y el respeto es la base de la atracción. Revisad vuestros acuerdos domésticos para que ambos lleguéis a la noche con un nivel de energía equilibrado.

La importancia de buscar ayuda profesional
A veces, el muro que se ha construido es demasiado alto para saltarlo solos. La terapia de pareja o la terapia sexual no son señales de fracaso, sino herramientas de mantenimiento de alto rendimiento. Un profesional puede ayudar a identificar dinámicas de poder, resentimientos ocultos o disfunciones que están bloqueando vuestra conexión.

Reflexión: El amor es un verbo, no un sustantivo
A menudo cometemos el error de pensar que el deseo es algo que «tenemos» o «no tenemos», como quien tiene una posesión. Pero el deseo es algo que se hace.
Recuerda el día que os conocisteis. No era magia; era atención. Os mirabais, os escuchabais, os priorizabais. El sexo no es solo fricción física; es el lenguaje más profundo de la intimidad humana. Cuando dejas de hablar ese lenguaje, una parte de la relación se queda en silencio. Pero el silencio se puede romper con una palabra, con una caricia o con la decisión valiente de decir: «Me importas y quiero volver a encontrarte». No dejes que la rutina gane la batalla al amor que construisteis.
¿Sientes que la distancia entre vosotros es cada vez mayor?
Si este artículo te ha resonado y sientes que necesitas una guía personalizada para recuperar la chispa en tu relación, estoy aquí para ayudarte.
- No dejes que el silencio se convierta en la norma. [Haz clic aquí para contactar conmigo y comenzar una terapia] donde gestionaremos vuestras preocupaciones en un entorno seguro y profesional.
- ¿Quieres más consejos diarios sobre bienestar emocional y relaciones? Sígueme en mis redes sociales para formar parte de nuestra comunidad en [Instagram] y [Facebook].